Ideología nuclear
Hay que evitar cruzar un punto de no retorno cuya factura sería muy difícil de afrontar, la historia nos juzgará
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Hay que evitar cruzar un punto de no retorno cuya factura sería muy difícil de afrontar, la historia nos juzgará
Mario Viciosa | ESRF
Es una rosquilla gigantesca, de 844 metros de circunferencia, por cuyo interior circulan, en el vacío, electrones que alcanzan una energía de 6.000 millones de electrovoltios.
Un haz de luz que puede ser tan fino como un pelo pero de una intensidad tal que desvela los secretos más ínfimos y escondidos de cualquier materia. Se trata de un sincrotrón, una instalación científica de la que existen 20 en el continente, y entre las que destaca el ESRF (Instalación Europea de Radiación Sincrotrón), ubicado en Grenoble (Francia).
A finales del próximo año, si se cumplen los plazos previstos, España contará con su primer sincrotrón en Cerdanyola del Vallés (Barcelona), bautizado como ALBA y financiado por la Generalitat de Cataluña y el Gobierno central con un presupuesto de 164 millones de euros.
Estación científica del interior del sincrotrón. /ESRF
Pero mientras llega ese momento, son muchos los científicos españoles que acuden al ESRF, que comenzó a funcionar en 1994 gracias al empeño de 12 países europeos (sobre todo Francia y Alemania) y al que España contribuye con un 4% de sus 85 millones de presupuesto. Hoy son 19 socios y cinco colaboradores.
Ahora, este gran sincrotrón, que en el fondo es un supermicroscopio con unos poderosos rayos X, acaba de iniciar un nuevo programa, que durará hasta 2018, para ampliar sus capacidades, sobre todo a nivel nanotecnológico. Se trata de seguir siendo el primero por su calidad, según sus directivos no sólo de Europa, sino del mundo, donde hay repartidos medio centenar. Aseguran que es el más especializado, aunque en Estados Unidos y Japón los hay aún más grandes.
Pero ¿cómo funciona un sincrotrón? Subidos sobre la gran rosquilla, Claus Habfast, jefe de Comunicación, resume su complejidad en pocas palabras: "Es un acelerador de partículas. En el centro hay un cañón de electrones en el que se aceleran a una gran velocidad, casi la de la luz, y de allí pasan a un anillo donde se genera un haz de luz de gran intensidad, en longitudes de onda que van de lo visible (óptico) a los rayos X. Esa luz sale transversalmente del círculo hacia diferentes cabinas científicas, llamadas líneas de haz, donde están los instrumentos para hacer los diferentes experimentos".
En ESRF funcionan hoy 43 de estas líneas o estaciones, de las que dos están financiadas por España para científicos de nuestro país (de las 12 que hay para alquilar), aunque también utilizan las de ESRF más que el 4% que les correspondería. "El sincrotrón es interesante para la física, la biología, el arte, la arqueología... Cada año pasan por aquí 6.400 usuarios, aunque sólo se aceptan el 45% de las peticiones. Su trabajo supone 1.500 experimentos y unas 1.600 publicaciones científicas", asegura Manuel Rodríguez, jefe de gabinete del director general de ESRF.
Son trabajos variopintos con resultados que siempre son sorprendentes. Ahí está el equipo de Trinitat Pradell, enfocando su pedazo de haz sobre 30 micras de una pintura del Renacimiento para revelar la técnica que utilizó el pintor (temple u óleo) y el origen geográfico de los pigmentos. Y la paleontóloga Carmen Soriano, descubriendo nuevas especies de escarabajos en ámbar recogido en España de hace 110 millones de años. Y el biólogo italiano Alberto Bravin, que en la unidad médica de ESRF utiliza la potente radiación para la investigación de una nueva radioterapia, que ya ha logrado eliminar tumores cerebrales, hasta ahora incurables, en ratones de laboratorio.
El haz de luz del sincrotrón. / ESRF
Para ir de una estación a otra dentro del anillo es normal cruzarse con científicos que utilizan la bicicleta, a pocos metros del acero que contiene el haz de electrones. Luego, en su estación, trabajan a destajo durante las jornadas que tienen adjudicadas con sofisticados aparatos, incluso de noche, porque éste es �el rayo que no cesa�, muy diferente de aquel del poeta Miguel Hernández. Los datos que luego se llevan para casa les sirven para estudiar durante meses.
Importante es también que sólo un 10% del tiempo se vende a las empresas, casi todas farmacéuticas. Es un modo de lograr financiación privada, pero sin perder de vista su vocación de servicio al público investigador. Incluso vetan trabajos con fines militares o materiales muy radiactivos.
"Es el instrumento ideal para comprender el mundo a escala atómica y por ello es importante en cualquier sociedad que busca nuevas energías, nuevos materiales, nuevos fármacos", asegura Francesco Sette, el director general de la instalación.
ESRF es, sin duda, una escuela para los expertos españoles que va a necesitar el sincrotrón catalán ALBA, si bien todos dejan claro que ambos serán complementarios. Lo que no está tan claro es que España siga pagando dos líneas propias que tiene en Grenoble, lo que ya preocupa a los científicos que ahora están allí.
Cuando se visita ESRF, apabulla la ciencia concentrada por metro cuadrado. Junto a quienes cristalizan proteínas para averiguar su estructura y sus funciones, otros buscan un helado que se mantenga estable o analizan un pelo de Napoleón para descubrir que fue envenenado con arsénico.
Utilizan para ello unos rayos X con un billón de fotones más que cuando se descubrieron, a principios del siglo XX.
Cinco de las líneas del haz de este sincrotrón están hoy destinadas a las imágenes ópticas y son las que tienen más demanda, sobre todo para investigaciones médicas (como Alzheimer, corazón, cáncer, etc.), pero también para Paleontología, «una de las áreas que más ha crecido en los últimos 10 años», según explica José Baruchel, responsable del área. Entre sus hitos, Baruchel menciona el hallazgo del cerebro de un pez fósil de hace 300 millones de años. Casi magia, pero ciencia.
El presidente de EEUU se dirige a los legisladores. (Foto: Reuters)
La Cámara de Representantes de EEUU dio luz verde a una ley del cambio climático que pondrá por primera vez un 'precio' al CO2 en Estados Unidos y fijará una reducción de las emisiones del 17% en el 2020 (y del 83% en el 2050). La medida fue aprobada por la mínima, con 219 votos a favor y 212 en contra, en medio de una de las sesiones más caldeadas que se recuerdan en el Capitolio.
La oposición republicana intentó boicotear la ley, alegando que causará un gravamen en el precio de la electricidad y de la gasolina. Cuarenta y cuatro demócratas disintieron también, muchos de ellos por considerar que el texto no va demasiado lejos y hace excesivas concesiones a la industria de los combustibles fósiles.
La medida salió finalmente adelante gracias al apoyo de ocho republicanos moderados y se enfrenta ahora al último gran escollo del Senado.
El presidente Obama puso toda la carne en asador, acusó a los republicanos de sembrar la "desinformación" y lanzó un mensaje inequívoco a los 30 congresistas demócratas "dudosos" que tuvieron la decisión en su mano: "Esta ley es extraordinariamente importante para el país. Hemos estado hablando sobre esto durante décadas ¡Ha llegado el momento de actuar!".
Desde su feudo en Tennessee, el exvicepresidente Al Gore contribuyó a la ofensiva de última hora y movilizó a más de 10.000 activistas de su campaña Repower America para dar el impulso definitivo a la ley. Varias asocianos ecologistas habían expresado sin embargo su escepticismo hacia la ley –impulsada por los congresistas demócratas Henry Waxman y Ed Markey- por haber rebajado el 'techo' de las emisiones y por haber dilatado en el tiempo los objetivos.
El propio presidente Obama, en su intervención de última hora desde la Rosaleda de la Casa Blanca, aseguró que la Ley de la Energía Limpia y la Seguridad –como ha sido bautizada técnicamente- supondrá la entrada de EEUU en "la nueva economía verde", se traducirá en la creación de "millones de nuevos puestos de empleo" y reducirá "la dependencia de las energías fósiles".
Los republicanos dispararon a última hora con una batería de 240 enmiendas, alegó que la ley tendría un coste aproximado de 3.000 dólares para el contribuyente norteamericano de aquí al 2020. Un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso calcula sin embargo el 'precio' que tendrán que pagar los norteamericanos no superará los 175 dólares por unidad familiar al año.
La ley contiene también medidas para incrementar notablemente la eficiencia energética, reforzar los subsidios a proyectos con energías renovables e impulsar la reconversión del parque automovilístico con una flota de coches híbridos. El debate histórico pone fin a una larga década de desdén hacia el cambio climático por parte de los legisladores norteamericanos, que frustraron los tardíos intentos de la Administración Clinton durante el proceso negociador del Protocolo de Kioto y se sumaron a la inacción del presidente Bush, reacion a fijar límites a las emisiones.
El último obstáculo de la ley del cambio climático está sin embargo en el Senado, donde los republicanos son minoría pero harán falta al menos 60 votos para poder superar el bloqueo parlamentario. Los senadores republicanos aspiran arrimar el ascua a los demócratas moderados y 'castigar' de paso al presidente Obama, que se la vuelve a jugar a la grande en los próximos meses con la controvertida reforma sanitaria.
Varios científicos españoles, entre ellos el investigador de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) Juan José Negro, han presentado en Sevilla la iniciativa Starlight contra la contaminación lumínica, un problema que ya impide al 99% de los europeos poder ver la vía láctea desde sus domicilios.
Esta iniciativa, impulsada desde el Instituto Astrofísico de Canarias, se ha expuesto en la trigésimo tercera reunión que el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO celebra en la capital andaluza.
Esta organización promocionará la iniciativa Starlight a nivel internacional, en especial en espacios naturales protegidos, a los que expedirá certificaciones que avalen que están libres de esta contaminación.
Negro ha explicado que este programa actúa contra la contaminación lumínica porque varios estudios científicos confirman "el impacto negativo" de la polución luminosa no sólo para la actividad científica, en especial la astronomía, sino también para la biodiversidad.
Negro ha subrayado que la lucha "para poder volver a contemplar el cielo" se basa en razones científicas, de defensa de la biodiversidad y culturales.
Entre las primeras, subraya la necesidad de defender "espacios para la astronomía", porque "se están perdiendo cielos muy valiosos para la ciencia por culpa de la contaminación lumínica y quedan muy pocos sitios aptos para observación astronómica".
Un ejemplo sería Sierra Nevada, un espacio natural con los máximos niveles de protección medioambiental, pero en el que la labor científica de los observatorios del Instituto Andaluz de Astrofísica se ve dificultada por la creciente contaminación lumínica.
En el polo opuesto se situaría la isla de La Palma, que cuenta con una de las normativas de iluminación más restrictivas para propiciar la actividad de los radiotelescopios ubicados en ella.
En opinión de Negro, el daño de la contaminación lumínica en la biodiversidad es incuestionable, como demuestran estudios sobre aves migratorias o especies nocturnas.
"El impacto de la contaminación lumínica puede llegar a ser muy importante en aves migratorias como los petreles o los albatros, que vuelan por la noche y se desorientan con la iluminación nocturna artificial", ha añadido.
La polución luminosa también afecta a las tortugas marinas o a especies de murciélagos, cuyos hábitos nocturnos, en especial la alimentación, se alteran por la iluminación artificial.
Esta contaminación daña espacios protegidos emblemáticos, como Doñana, pues el halo lumínico nocturno de ciudades como Sevilla es perceptible a 200 kilómetros de distancia. "Doñana es, seguramente, un espacio natural contaminado lumínicamente por el halo nocturno de las ciudades de su entorno", según Negro.
En su opinión, la defensa de cielos limpios también es una cuestión cultural, pues la observación de la bóveda celeste "ha sido una fuente ancestral de inspiración, de cultura y de ciencia, ya que los astrónomos fueron los primeros científicos de la humanidad y la astronomía ha guiado durante siglos actividades humanas como la navegación".
Starlight aboga también por un uso racional de la energía con una mayor eficiencia de los sistemas de iluminación artificial y la lucha contra el "despilfarro lumínico".
Esta iniciativa será presentada en la noche del miércoles por su coordinador, Cipriano Marín, en el Foro de la Biodiversidad que la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y la Fundación Biodiversidad promueven en la capital hispalense.
Negro evoca el artículo publicado en 'Nature' por el investigador estadounidense Malcolm Smith, titulado 'Es tiempo de apagar la luz', y en la que sostiene: "Los humanos tenemos un miedo innato a la oscuridad y las sociedades modernas confían en la luz como una medida de seguridad, pero no hay ninguna evidencia de que el aumento de la iluminación siquiera reduzca el crimen".
Yvo de Boer, durante su intervención en el Congreso de los Diputados. | Efe
«Copenhague debe traspasar los límites del caos climático», ha proclamado con rotundidad Yvo de Boer, el secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático, en una comparecencia ante el Congreso de los Diputados.
De Boer se encuentra en Madrid con el fin de atender la solicitud de los parlamentarios de explicaciones sobre cómo va el proceso de negociación de la Cumbre del Clima que tendrá lugar en Copenhague, y para firmar un Memorándum de Entendimiento con el Gobierno español.
Este alto funcionario de la ONU inició su intervención ante los diputados que forman parte de la Comisión Mixta Congreso-Senado para el Cambio Climático, citando al filósofo José Ortega y Gasset. «Este pensador dijo que había que aceptar el destino, pero que también debemos elegirlo».
La frase justificaba la necesidad imperiosa de «abordar el grave problema del cambio climático, porque puede significar la mayor degradación de una civilización», señaló.
«No hay duda que las emisiones de efecto invernadero deben ser reducidas para que no llegue ese caos», añadió en su intervención.
Según su criterio, en Copenhague se debe llegar a los acuerdos que han pedido los científicos: reducir las emisiones entre un 25 y un 45% las emisiones para el año 2020.
Sin embargo, De Boer no se mostró muy optimista tras el proceso de conferencias intermedias, de las que ya han tenido lugar dos en Bonn, que acerquen las posiciones de los 192 países firmantes del Convenio de la ONU.
«Queda poco tiempo y se ha avanzado poco hasta ahora en el camino de bajas emisiones, eficiencia energética y justicia», dijo. Y añadió: El mundo necesita hacer más para realizar lo que la comunidad científica reclama».
De Boer tuvo palabra amables para España y sostuvo que nuestro país «lidera las actuaciones contra el cambio climático». Citó su actividad y compromisos en la implantación de las energías renovables, especialmente la eólica. Y el papel clave que juega España entre los países iberoamericanos, financiando las iniciativas de que estas naciones van adoptando en la adopción de políticas climáticas.
Respondiendo a las preguntas de la portavoz del PP, María Teresa de Lara, en el sentido de si existen riegos de que no haya acuerdos en Copenhague, de Boer señaló que «sin compromisos significativos por todas las partes, no habrá acuerdo».
En este sentido la responsabilidad principal la traslado a la actitud de los dos grandes emisores mundiales: EEUU y China. «EEUU no va a avanzar si China no da un paso comparable» dijo. Pero también señaló que «China tampoco avanzará si EEUU tampoco da un paso adelante».
En cuanto al papel de la energía nuclear en la reducción de emisiones, de Boer señaló «que nunca ha visto un modelo energético fiable donde no esté presente esta energía. Pero al mismo tiempo debo de decir que el reto de esta energía está en la seguridad de sus residuos».