martes, 5 de mayo de 2009

El mayor descenso registrado hasta ahora

Las emisiones de CO2 han caído un 8% en España

Contaminación sobre la ciudad de Madrid, en noviembre del año pasado. / Kike Para

Contaminación sobre la ciudad de Madrid, en noviembre del año pasado. / Kike Para

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) han caído un 8% en el último año, según las estimaciones de la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera. Según los datos disponibles hasta ahora, la caída en dos sectores concretos, la gerneración de electricidad y la industria, ha sido de un 12,4%, destacando especialmente el primer caso, en el que se ha producido una disminución del 16,1º%.

Estos datos nos acercan en 10 puntos al objetivo marcado por el Protocolo de Kioto, ya que España está emitiendo un 42% de los gases contaminantes que había en nuestro país en 1990. El compromiso consiste en no superar un 15% de las de esa fecha para 2012. Es decir, quedan tres años para rebajar un 27%.

Teresa Ribera ha destacado, en una rueda de prensa, la caída en las emisiones del sector eléctrico, un fenómeno que justifica en la subida de los precios de los combustibles durante 2008 y en los precios que se pagan por tonelada de CO2 en el mercado de emisiones, junto con el cada vez mayor apoyo del sistema de energías renovables.

Ribera ha subrayado que de confirmarse las estimaciones del 8% sería "la caída más importante" de las emisiones registrada en España. "Es una mejora histórica", ha dicho.

Según la secretaria de Estado, la prueba de que la crisis económica no ha tenido que ver en el sector eléctrico es que "las emisiones han caído aunque la producción de energía eléctrica ha aumentado un 1%", prácticamente como el Producto Interior Bruto.

En el sector industrial, la bajada sí la ha relacionado con la situación económica. En este caso, donde la caída de las emisiones ha sido mayor es en la construcción, la rama de la actividad que más ha sufrido la crisis desde la segunda mitad del año pasado.

De momento, el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino no dispone de datos oficiales de las emisiones en el transporte y en sector de los fertilizantes agrícolas, si bien también parece que van a seguir la misma tendencia. Ribera considera que tampoco en este caso tiene que ver con la crisis, sino con "cambios en las pautas de consumo".

"Nuestra impresión se confirma: el escenario para cumplir con Kioto va bien, como lo avalan estos datos de 2008, que nos sitúan en el 42% de las emisiones de 1990", ha argumentado Ribera.

Anuncio del Gobierno laborista

El Reino Unido anuncia un ambicioso plan para almacenar el CO2 bajo tierra

[foto de la noticia]
  • Todas las centrales de carbón tendrán que enterrar el 25% de sus emisiones
  • Se espera que para 2025 la tecnología permita enterrar el 100% del gas

El Reino Unido vuelve a mirar al carbón. Lo ha anunciado estos días el Gobierno laborista, que se propone reintroducir el mineral negro en la complicada ecuación energética que se le presenta al país en los próximos años. Se trata de construir centrales térmicas que desarrollen la tecnología de captura y almacenamiento del carbono (CCS en sus siglas en inglés). Es decir, que reduzcan las emisiones del CO2 producido por la combustión de las centrales a base de enterrarlo bajo tierra.

El CCS no es una tecnología reciente, pero es la primera vez que un país desarrollado anuncia que construirá su política energética alrededor de ella. Lo que promete el ministro de Energía, Ed Miliband, es que el Reino Unido no construirá ninguna nueva central de carbón que no incluya un procedimiento para enterrar el CO2 que produce. Según Miliband, todas tendrán que enterrar desde ahora un 25% de sus emisiones. Una proporción que deberán elevar hasta el 100% en 2025, la fecha en que se prevé que la tecnología del CCS esté plenamente desarrollada.

A primera vista, la decisión del Gobierno británico parece razonable. Las actuales nucleares británicas morirán antes de que las empresas tengan tiempo de construir las centrales que las sustituyan. Lo que -unido al ambicioso compromiso de reducir las emisiones de CO2 en un 80% antes de 2050- dejaría la demanda energética británica pendiente del siempre movedizo suministro de los gasoductos rusos.

Es esa doble necesidad ecologista y energética la que ha hecho que el anuncio lo hayan recibido con entusiasmo similar empresarios, oposición y diversos grupos que batallan contra el cambio climático. No todos, sin embargo, lo ven todo tan claro.

Escepticismo ecologista

El director de Greenpeace, John Sauven, no se fía de la voluntad de las eléctricas de reducir el CO2 que expulsan a la atmósfera y teme que la luz verde del Gobierno a nuevas centrales de carbón dé lugar a más emisiones: «Si la tecnología del CCS no funciona, ¿cómo se asegurará el Gobierno de que al Reino Unido no le quedarán en herencia nuevas centrales de carbón que emiten enormes cantidades de CO2 justo cuando el país debería rebajar sus emisiones?».

Es una pregunta envenenada y de difícil respuesta porque en muchos sentidos la viabilidad del CCS sigue siendo un enigma. Por el momento sólo se utiliza en pequeñas centrales en Canadá y Alemania y aún no se sabe si se podrá aplicar a plantas de más empaque.

Las eléctricas alertan de que su coste disparará los recibos de la luz en un 2%, pues el almacenamiento de CO2 requiere usar entre el 10% y el 40% de la producción energética de la planta. Según E.On, construir una planta de CCS que entierre el CO2 de la central que planea construir en Kingsnorth costaría la friolera de 1.100 millones de euros. Y aunque el experimento fuera viable, hay ecologistas que alertan de que podría generar una especie de 'fiebre del carbón' que esquilmara las reservas del mineral en los países desarrollados.

De todas formas, son muchos quienes no quieren ver el vaso medio vacío y saludan la decisión del Gobierno británico con optimismo. No sólo porque persevera en la apuesta del Reino Unido por una economía coherente con la lucha contra el cambio climático, sino porque el desarrollo de la tecnología del CCS podría ser una solución para países como China, que depende del carbón más que ningún otro país en el mundo.

La presión se cierne ahora sobre la agencia del medio ambiente del Reino Unido, el organismo que determinará cuándo deben las centrales pasar de enterrar el 25% del CO2 a enterrar el 100% que produzcan. Las empresas intentarán ganar tiempo. Al menos si la tecnología sigue siendo cara, difícil de aplicar y económicamente poco viable.

La primera planta española, en León

A finales de este año, si se cumple el calendario previsto, España también tendrá su primera planta de captura de CO2. Este proyecto se enmarca en la Plataforma Europea Cero Emisiones, que prevé que haya 12 plantas piloto en Europa antes de 2012.

El experimento español se ubica junto a una central térmica de generación de electricidad con carbón de Endesa, en El Bierzo (León). Sin embargo, tras la fase de captura del CO2 en el proceso de combustión, hay que buscar emplazamientos idóneos para secuestrar este gas contaminante.

De momento, se han identificado zonas en la cuenca del Ebro, Teruel, la desembocadura del Guadalquivir, el Campo de Gibraltar, Jaén, el sur de Madrid o Guadalajara que podrían servir para este propósito.

Investigación de científicos alemanes

El Polo Norte se podrá atravesar en barco durante el verano dentro de 10 años

El océano glacial Ártico. | National Geografic

El océano glacial Ártico. | National Geografic

  • El cambio climático está teniendo un mayor impacto de lo esperado
  • Las especies árticas de plancton se verán sustituidas por otras del Atlántico

El cambio climático tendrá consecuencias aún más nocivas en la zona del Ártico de lo que se pensaba hasta ahora, según ha descubierto un grupo de científicos dirigidos por el Instituto Leibniz de Ciencias Marinas (IFM-GEOMAR) de Kiel (norte de Alemania). Se trata de un hallazgo fruto de una expedición de seis semanas al mar de Laptev, uno de los mares del océano Ártico, situado frente a la costa de Siberia Oriental.

Las observaciones han revelado que esta "fábrica de hielo" de alto rendimiento ha producido mucho menos hielo para el Ártico durante el pasado invierno, ha explicado en Kiel la directora de la expedición, Heidemarie Kassens. Además, los científicos han concluido que las alteraciones registradas en esta zona tan decisiva para el clima mundial resultan alarmantes, y que probablemente dentro de diez o quince años -en lugar de para 2050 como estaba previsto-, se podrá viajar en verano con un barco desde Kiel hasta Japón pasando por el polo norte, apuntó la experta.

Asimismo, otro de los efectos adversos es que las especies árticas de plancton se verán sustituidas por otras del Atlántico.

"Las capas de hielo que hay en el mar están disminuyendo mucho más rápido de lo estimado", subrayó Kassens. Por otra parte, los participantes en la expedición observaron en Siberia que las casas tienen cada vez más grietas y amenazan con derrumbarse, porque el terreno congelado se está derritiendo.

El objetivo de esta decimoquinta expedición eran las denominadas "polinias", espacios abiertos de agua rodeados de hielo marino, que transitan libremente entre el hielo sólido de la región costera y el hielo de los mares del polo norte, y que resultan determinantes para la situación climática mundial. Este sistema tan decisivo está reaccionando de forma mucho más sensible a las alteraciones del medio ambiente de lo que se pensaba hasta el momento.

Por su parte, el titular de Justicia, Empleo y Europa del Estado Federado de Schleswig-Holstein Uwe Döring (SPD), que participó en la expedición, comentó que, en su opinión, "el cambio climático es ya irreversible, y que lo más agobiante es a la velocidad a la que se está produciendo".

Döring señaló que ahora de lo que se trata es de averiguar cómo se puede luchar contra sus efectos perversos, y que él personalmente tratará de que con la crisis financiera mundial no se ahorre en investigación, sino que se invierta más, lo que puede contribuir a garantizar y conseguir más puestos de trabajo.

sábado, 2 de mayo de 2009

Su picadura puede ser mortal

La medusa asesina llega al Mediterráneo

Primer plano de una carabela portuguesa. | Oceana Enrique Talledo

Primer plano de una carabela portuguesa. | Oceana Enrique Talledo

  • Se trata de la la carabela portuguesa o Physalia physalis
  • Las corrientes han arrastrado grandes bancos de esta especie
  • Hacía más de diez años que no se la veía tan cerca

Es la más peligrosa del mundo y no estaba tan cerca desde hace 10 años. La "medusa asesina", la carabela portuguesa (Physalia physalis), ha llegado al Mediterráneo. En las últimos días se han realizado avistamientos de grupos de hasta 50 ejemplares cerca de la costa murciana confirmados por el Centro Oceanográfico de Los Alcázares. Según los expertos, esta especie cuya picadura puede resultar mortal habría llegado a nuestra aguas a través del Estrecho de Gibraltar impulsada por las corrientes de aire y no es descartable que en poco tiempo pudiera llegar a acechar las costas baleares.

Así lo afirma el director de Oceana en Europa, Xavier Pastor, quien señala que el cambio climático está alterando las migraciones de muchas especies. Por lo que respecta a la carabela portuguesa, llevaba una década sin aparecer por el Mediterráneo y su presencia en las costas peninsulares podrían presagiar el inicio de una colonización de estas latitudes "al igual que han hecho otras especies invasoras". En ese caso podría constituir un problema, ya que esta especie tiene una merecida fama de mortífera. "Si se asentaran aquí sería un problema porque realmente son muy peligrosas".

Se la cataloga usualmente como la medusa más letal del mundo aunque ni siquiera es correcto calificar a la carabela portuguesa de medusa. Se trata de otro tipo de organismo denominado sifonóforos (Siphonophora), una orden de cnidarios hidrozoos que forman colonias flotantes.

Precisamente éste es uno de los rasgos que más lo aleja de las medusas, ya que a diferencia de éstas, la carabela se desplaza sobre la superficie del agua gracias a una vejiga rellena de gas que semeja una vela de barco y a la que debe su nombre. Su forma de globo azulado esconde unos tentáculos urticantes de hasta 30 metros de longitud que en su contacto con personas pueden producir quemazón, hinchazones y en caso de individuos alérgicos llevar incluso a un paro cardíaco. Su picadura también puede resultar letal en niños y en personas mayores o debilitadas.

"Si finalmente se extienden se convertirán en un problema para todo el sector turístico y para los bañistas autóctonos", advierte Pastor, quien añade que contra este tipo de plagas no cabe otro tipo de actuación que el de la mecánica recogida manual. Según informó tras la detección de los bancos el responsable del Centro Oceanográfico, Ignacio Franco, "entre un 30% y un 50% de la gente a la que afecta la carabela portuguesa puede acabar hospitalizada". Los síntomas se presentan en forma de taquicardias, sudoración, mareos y dificultades respiratorias que pueden desembocar en ataques al corazón en los casos más extremos.

Las causa directa de la aparición en el Mediterráneo de una especie más cómoda en aguas más frías y abiertas son las corrientes de aire, aunque tanto Pastor como Franco señalaron que existen otros factores que han contribuido a su llegada como el cambio climático, la sobrepesca o la abundancia de alimento. Asimismo, su depredador por excelencia, la tortuga boba, no pasa por uno de sus mejores momentos ya que su población se ha visto drásticamente reducida en los últimos años.

La temporada

A pesar de este sorpresivo e indeseado invitado, el director de Oceana considera que no existen motivos para pensar que el verano de 2009 sea más prolífico en presencia de medusas que el anterior. Más bien al contrario, ya que Pastor señala que las abundantes lluvias de este año pueden reducir su llegada. Con las precipitaciones se crea un "cerco" de agua fría y dulcificada que puede mantener a raya a las medusas, más afines del calor y la sal. En todo caso, Pastor subraya que "no existen previsiones oficiales sobre la llegada de medusas de cara a la temporada", y bien pudiera resultar que como en el verano pasado, cuando se anunció la llegada de grandes bancos, sus visitas fueran más bien esporádicas.

La atmósfera, al límite

Quedan 20 años para detener el cambio climático

Una chimenea arroja humo en una zona industrial de la provincia de Cartago (Costa Rica). / Efe

Una chimenea arroja humo en una zona industrial de la provincia de Cartago (Costa Rica). / Efe

  • Dos estudios alertan de la urgencia de frenar las emisiones de CO2
  • Definen un 'umbral' para la atmósfera, tras el cual la temperatura subirá 2ºC

Estamos cada vez más cerca del límite de la atmósfera. Si no se reducen drásticamente, y con urgencia, las emisiones de dioxido de carbono, será imposible evitar un calentamiento medio de la Tierra de 2ºC, umbral que se considera peligroso para la vida. Es más, ya hemos gastado la mitad de un presupuesto hipotético de 3,7 billones de toneladas de emisiones CO2, esa frontera invisible a partir de la cual los dos grados más son inevitables.

Estas son algunas de las conclusiones de dos estudios que publica esta semana la revista 'Nature', un toque de atención a los responsables políticos, ante la Cumbre del Clima de Copenhague (en diciembre) y a la sociedad en su conjunto, que cada vez tiene menos tiempo para adaptarse a un sistema energético más limpio que los combustibles fósiles. En ambos casos, se realizaron cálculos sobre la evolución del cambio climático en diferentes escenarios de emisiones.

El equipo alemán dirigido por Malte Meinshausen, del Instituto de Investigación del Cambio Climático de Postdam, calculó cuánto CO2 se debe emitir para no llegar a esos dos grados de aumento, el objetivo firmado por 110 países.

Conclusión:no se puede superar el billón de toneladas de dioxido de carbono emitidas entre el año 2000 y el 2050. El problema es que el mundo ya ha emitido un tercio de esa cantidad en los nueve años transcurridos desde el inicio del siglo. «Si seguimos quemando combustibles de este modo, en 20 años habremos gastado todo nuestro presupuesto y será inevitable la subida de 2ºC», augura Meinshausen, tras tres años de trabajo con científicos británicos, canadienses y alemanes.

Según sus conclusiones, como ya señalaba el Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC) en 2007, hay que cortar más de la mitad las emisiones para 2050, en relación con los niveles que había en 1990. Si se logra, y parece difícil, el riesgo de superar esos dos fatídicos grados de calentamiento se reduce a un 25%, pero no se elimina "y no debemos olvidar que esa temperatura supondría la mayor variación climática que la vida en la Tierra ha experimentado desde que los humanos existimos".

Reservas de combustibles fósiles

Los expertos de Postdam, que han tenido en cuenta varios factores ambientales, señalan también que no se puede quemar más de una cuarta parte de las reservas actuales de gas, petróleo y carbón en los próximos 40 años sin provocar un desastre. "Cada día de retraso en la toma de medidas, nosotros consumimos una gran parte de nuestro presupuesto, perdiendo así capacidad de maniobra e incrementando las probabilidades de unas consecuencias muy peligrosas", asegura Reto Knutti, coautor de este trabajo en el que se han tenido en cuenta miles de diferentes posibilidades de emisiones.

La segunda investigación, dirigida por el británico Myles Allen, de la Universidad de Oxford, pone el límite de los 2ºC en unas emisiones de 3,7 billones de toneladas de CO2 para un periodo que llama Antropoceno, y que iría desde finales del siglo XVIII al 2500.

De esa cantidad, sólo nos quedaría la mitad. Allen y su equipo hacen hincapié en el peligro de centrar las políticas en objetivos de reducción de emisiones, sin tener en cuenta que el dióxido de carbono es acumulativo. "La madre naturaleza no sabe de datos. Para evitar un cambio climático peligroso debemos limitar el total de carbono acumulado que inyectamos en la atmósfera, no sólo el ratio de emisiones cada año", apunta el experto.

Meinshausen también defiende que la contaminación debe reducirse antes de 2020. «Si esperamos, los costes económicos y tecnológicos serán tremendos, mucho más de lo que hoy se considera políticamente factible», asegura.

David Frame, de Oxford, pone la nota positiva:"Sabiendo que la capacidad de la atmósfera se agota, podemos ofrecer a la industria y a los gobiernos una dirección clara y simple para una planificación a largo plazo".

El deshielo polar continúa imparable

Una plataforma de la Antártida pierde una superficie de hielo del tamaño de Nueva York

Fragmentación del puente de la plataforma Wilkins. | ESA

Fragmentación del puente de la plataforma Wilkins. | ESA

  • La plataforma Wilkins ha perdido 700 kilómetros cuadrados de hielo

El deshielo polar desencadenado por cambio climático continúa su proceloso camino. Varios trozos de la plataforma continental Wilkins se han desgajado dando lugar a varios icebergs. La superficie total de los fragmentos alcanza los 700 kilómetros cuadrados, casi el tamaño de la ciudad de Nueva York. Así lo ha afirmado Angelika Humbert, una experta en glaciares de la Universidad de Münster que lleva años estudiando las placas de hielo de la Antártida. Y ha advertido que la fragmentación es una consecuencia de la debilidad del bloque, y ésta del cambio climático.

De los 700 kilómetros cuadrados, 370 se han apartado directamente de la plataforma en los últimos días. Los otros 330 kilómetros cuadrados provienen del desmoronamiento del puente de hielo que la unía con la isla Charcot y con la Península Antártica. Pero el deshielo continúa: según las estimaciones de Humbert las pérdidas de la plataforma Wilkins pueden llegar hasta los 3.700 kilómetros cuadrados tras la ruptura del puente, que tenía una función estabilizadora.

Localización de la plataforma Wilkins. | ESA

Localización de la plataforma Wilkins. | ESA

De hecho, este bloque de hielo se ha reducido a casi la mitad de sus 16.000 kilómetros cuadrados originales. Y el espesor es tan pequeño que tardará varios siglos en recuperarse.

Todo esto se debe a que las temperaturas en la península antártica han aumentado 3ºC este siglo. La comunidad científica coincide en afirmar que la culpa del cambio climático la tienen, principalmente, los gases procedentes de los combustibles fósiles utilizados por coches y fábricas.

La disminución del tamaño de las plataformas no incrementa significativamente los niveles del mar. Sin embargo, la gran preocupación es que los trozos de hielo de la plataforma que están sobre tierra se deshagan más rápido y entonces sí que aumenten los niveles de agua.

domingo, 19 de abril de 2009

Informe de la ONU

La gestión de ecosistemas, una salida para los pobres

REgion de Klulna, en Bangladesh, cuyos manglares son Patrimonio de la Humanidad. / AFP

Al sur de Níger, uno de lo países más pobres de la Tierra (ocupa el puesto 174 de los 177 países en el 'ranking' de Desarrollo Humano) está teniendo lugar una auténtica revolución verde. En los últimos años, gracias a programas de reforestación de sus bosques y técnicas para la regeneración del terreno con una agricultura adaptada a su clima semi-desértico, se han logrado reverdecer cinco millones de hectáreas de cultivos.

El hambre sigue siendo cotidiana al término de la estación seca, pero muchas familias han salido adelante gracias a una gestión comunitaria de sus ecosistemas que está ayudando a frenar el deterioro medioambiental y a generar recursos.

El caso de Níger es solo uno de los numerosos ejemplos que se recogen en el informe 'Recursos Mundiales, las raíces de la resiliencia', un análisis realizado por expertos del Instituto de Recursos Mundiales, varios organismos de Naciones Unidas, el Banco Mundial y, en el caso de España, la Fundación Biodiversidad.

El informe parte de una realidad incuestionable: la pobreza suele ir unida al deterioro ambiental en amplias zonas del planeta. Cuando esa degradación es insostenible, las familias emigran a las ciudades, pero, aún así, un 75% de los pobres siguen viviendo en zonas rurales, aunque el planeta sea cada vez más urbano.

Son numerosos los estudios recientes que hablan de la necesidad de volver al campo, pero proporcionando apoyos para la gestión de los recursos naturales, tras décadas de abandono. Primero, por las potencias colonizadoras que, pensando en su beneficio, propagaron los monocultivos de especies foráneas que, a la larga, han generado numerosos problemas en zonas con lluvias escasas o torrenciales.

Segundo, por el olvido en el que cayó el campo en las políticas de desarrollo; y tercero, porque la población no deja de aumentar, a medida que el calentamiento global aumenta los problemas de productividad agrícola o la sobre explotación colapsa la vida en los mares.

Tres premisas

Frente a este panorama, el Instituto de Recursos Mundiales propone la creación de cooperativas y empresas locales basadas en la naturaleza que permitan obtener ingresos de los ecosistemas sin causarles deterioro.

Para ello, los expertos consideran fundamental que se den tres premisas: que la población local sea propietaria de sus recursos, de forma que el grupo adquiera el compromiso de una iniciativa conjunta; que se capacite a todos implicados en una gestión adecuada de esos recursos naturales, de forma que todos sean responsables de los resultados y los beneficios se distribuyan de forma equitativa; y, por último, que se creen redes de apoyo y comerciales que faciliten el acceso a los mercados y a la información de estas empresas rurales, que tradicionalmente han permanecido aisladas y, por tanto, ajenas a la evolución de los mercados.

"Como mínimo el grupo ha de aprender a gestionar el recurso producir y comercializar su producto y organizar su proceso de toma de decisiones para mantener a los miembros del grupos alineados e implicados en la empresa", señala el informe.

Numerosos son los ejemplos que se mencionan. Entre otros, una cooperativa rural de Zambia que produce 250 toneladas de miel orgánica y cera de abejas;la gestión sostenible de los manglares de Pred Nai (en Tailandia), que ha permitido recuperar las poblaciones de marisco, después de que se destrozaran 44.000 hectáreas de manglares por una explotación intensiva de las gambas; o la cooperativa nicaragüense que ha logrado aunar el ecoturismo con la plantación sostenible de café, generando a cada agricultor hasta 2.500 dólares al año por su producción.

Proyectos 'estrella'

De todos los ellos, los más llamativos son los casos de Níger, Bangladesh y la selva de Guatemala.

El caso de la sabana de Níger, ya mencionado, nos traslada a un país donde el 60% de sus habitantes vive con menos de un euro diario y donde el 80% del territorio es desierto, un Sáhara que cada año engulle 1,5 millones de hectáreas en todo el sahel africano. Pero hace unos años, los agricultores decidieron cambiar su estrategia de limpieza de los campos para cultivar y comenzar a regenerar una sabana, que había perdido su vegetación, con nuevos árboles y arbustos. Además, se volvieron a utilizar cultivos autóctonos, bien adaptados a la escasez de lluvias, y se inició la reforma en la propiedad de la tierra.

"Los niños de Níger siguen padeciendo desnutrición, pero la regeneración forestal gestionada por los agricultores, con apoyo de ONG y donantes internacionales, es hoy una herramienta importante para mejorar la productividad de los pequeños agricultores pobres", señalan los expertos del Instituto.

Otra iniciativa exitosa en la que se ha desarrollado en los humedales de Hail Haor, en Bangladesh, un lugar donde hace sólo ocho años era imposible llenar una red de pescado y donde los derechos para hacerlo estaban en manos de unos pocos terratenientes. La situación cambió cuando se logró que las organizaciones comunitarias pudieran arrendar los cauces de agua y poder crear santuarios en los humedales.

Para paliar los efectos de las restricciones en la pesca, las familias pobres reciben microcréditos para crear nuevas empresas. En sólo siete años, esta estrategia logró que los humedales se recuperaran y las capturas aumentaran un 140% y los ingresos familiares hasta un 33%.

Bosques de El Petén

El tercer proyecto estrella es que el tiene lugar en El Petén, al norte de Guatemala, una región con 33.000 kilómetros cuadrados de selva tropical en el que la deforestación se había convertido en una seria amenaza. Solución: crear empresas comunitarias de silvicultura para la gestión de productos forestales certificados. Sólo en un año, las concesiones generaron 4,75 millones de dólares en ventas de madera y 150.000 dólares en venta de hojas de palma.

«Nuestra tesis es que los ingresos procedentes de los ecosistemas gestionados de forma sostenible pueden actuar como trampolín para dar el poder económico a los pobres, pero eso sólo sucederá cuando sus hogares sean capaces de gestionar los beneficios de su buena administración de los ecosistemas», señala Kemal Dervis, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), uno de los organismos participantes en el documento, que se puede conseguir en la web Buenos Días Planeta.